Mi nombre es Rolf Ulrich Kramer. Crecí cerca de Mainz, ciudad en la que también estudié Psicología. Tras finalizar mis estudios y obtener el título en 1975, tenía amplios conocimientos sobre teorías del condicionamiento, terapia conversacional, psicología profunda y tests de personalidad. Sin embargo, los temas de espiritualidad y conciencia estaban completamente ausentes del plan de estudios de aquella época, a pesar de que eran precisamente los que más me interesaban.
Con la ayuda de nuestra conciencia despierta ordenamos la realidad, ya sea en la vida privada, la familia o la empresa. Una cuestión fundamental, entonces, era: ¿dónde se encuentra la respuesta?
Con la esperanza de encontrarla, me sumergí en la ola de sabidurías orientales que llegó a Occidente en los años setenta. Pronto comprendí que tampoco allí se encontraba la respuesta definitiva. Tanto la psicología occidental como las tradiciones orientales tienen razón, cada una a su manera.
¿Qué hacer entonces? Comencé a relacionar mis experiencias en meditación, yoga, aikido y kinesiología con los fundamentos metodológicos y psicológicos que conocía de la universidad. Poco a poco me enfoqué en proporcionar a mis clientes herramientas de autoayuda. Se hizo evidente que unas pocas bases fundamentales son suficientes para que las personas puedan avanzar de manera autónoma en su desarrollo personal.
Lo mismo se reflejó en mi trabajo con empresarios y directivos, al menos en aquellos ámbitos en los que no se trata de cifras, sino de personas. Las soluciones psicológicas a las tensiones dentro de las organizaciones suelen ser evidentes cuando se escucha a los implicados con una actitud abierta y sin prejuicios.
Con el tiempo, junto a mi labor como psicoterapeuta, fue tomando forma un método propio en los ámbitos del análisis personal y el coaching, que además podía transmitirse a mis clientes y a otras personas interesadas. Así nació una formación para entrenadores en desarrollo de la personalidad, que en 1996 recibió finalmente el nombre de MindWalking.
En lo que respecta a la pregunta sobre la conciencia, he encontrado mi respuesta. Me importa profundamente que muchas otras personas puedan encontrar la suya.
Acompañarlas en ese camino es para mí una gran alegría.
Una sesión conmigo puede desarrollarse en gran parte en español, pero en algunos momentos será necesario recurrir también al inglés, para poder abordar con absoluta claridad y sin malentendidos terminologías específicas, conceptos o secuencias de la experiencia. Y de eso se trata precisamente: no solo del hecho general, sino de sus matices, que son los verdaderamente decisivos.